Los Murgia, una familia ejemplar

Son dos hermanos y una hermana que destacan por igual en el triatlón de invierno y que son una referencia nacional.

El Diario Vasco publicó hace unos días un reportaje que debe servir de ejemplo a muchas familias y llenar de orgullo a la familia del triatlón. 


Los hermanos Murgía no conciben la vida sin el deporte. Lo llevan en la sangre o en los genes, ya que señalan a su padre, metido de lleno en el mundo del ciclismo, como principal culpable de esa pasión. Pero no se conforman con jugar un poco al fútbol o a la pelota o con salir a correr algún día para matar ese gusanillo. No. Ellos se decantan por el ciclismo, el ciclo-cross, el triatlón, el esquí de fondo... deportes que requieren mucha capacidad de sufrimiento, esfuerzo y resistencia. 

Se trata de los hermanos Murgia, Xabier, Urtzi y Maite. Tienen 23, 20 y 18 años, respectivamente, y entre los tres suman un buen número de títulos, entre los que destacan varios campeonatos de España. «Llevamos toda la vida haciendo deporte -explica Urtzi-. Maite y yo ni recordamos cuándo aprendimos a andar en bici o a esquiar. Debió de ser con dos años». «A mí me llevaron a la nieve hasta en sillita de bebé», puntualiza Maite.
Y lo de la competición vino poco después. «Empezamos sin darnos cuenta. Tenemos casa en Jaca y mi padre nos apuntó a un club, que fue donde comenzamos a competir. Mi primera carrera fue a los seis años, y ni siquiera me habían inscrito», recuerda Xabier. Luego llegaron más pruebas y poco a poco entraron los tres en una dinámica de competiciones en la que, encima, los resultados les sonreían. 

Ahí van unos pocos ejemplos: en 2005, Urtzi y Maite quedaron campeones de España en esquí de fondo; en 2006, Xabier logró el mismo título en triatlón de invierno; en 2008, Urtzi repitió en esquí de fondo; y en 2009, logró junto con Maite el título de campeón de España en triatlón de invierno. Este año Maite ha reeditado el triunfo...
«Nos gustan los deportes duros, de resistencia, no los de habilidad», subraya Xabier. Y es que como ha quedado claro, no se conformaron con el esquí, sino que dieron un paso más y se atrevieron con el triatlón de invierno. «A los tres nos gusta andar en bici y teniendo en cuenta que salíamos a correr como entrenamiento para las pruebas de esquí... unimos las tres disciplinas». 

Aunque en muchas ocasiones han competido juntos -«pero no nos picamos, eh, aunque mi padre a veces lo intente», dice Xabier-, cada hermano tiene sus preferencias. De hecho, Urtzi ha dejado aparcado un poco el tema de la nieve para centrarse en el ciclismo. Este año afronta su segunda temporada como amateur, en el conjunto del Debabarrena. Y lo hace con ilusión. «La pasada temporada noté bastante el salto de juveniles a aficionados. La temporada es más larga y hay que tomárselo más en serio. Es necesario centrarse en todos los aspectos, lo que significa tener que renunciar a otras cosas». Entre ellas, las competiciones de esquí. «Sí que lo hecho algo de menos. Sobre todo cuando veo que dos compañeros de equipo han participado este año en la Copa del Mundo e incluso han estado a punto de ir a los Juegos de Vancouver. Pero, bueno, lo mío es el ciclismo». ¿Merece la pena ese sacrificio? «Por ahora sí. Mi objetivo es pasar a profesionales, aunque es muy difícil. Entonces veremos si ha merecido la pena». Por ahora, su trayectoria en juveniles le avala.

Maite también es ciclista -ha corrido con el Tolosa-, aunque no le guste tanto la carretera como el ciclo-cross, disciplina que le ha llevado a participar en el campeonato de España. «Es que no hay muchas carreras para chicas en carretera, no compensa». Por eso, ahora quiere probar con otros deportes como el duatlón o el triatlón. «Veremos cómo se me da y qué posibilidades surgen más adelante», responde cuando se le pregunta por un posible futuro profesional encaminado al deporte.

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«Con el triatlón es casi imposible», aclara su hermano mayor, que ejerce también de su entrenador. «Me lo propuso mi padre, como reto y, en base a los resultados, parece que nos va bien», dice Xabier. Estudiante de mantenimiento de instalaciones térmicas y fluidos, reconoce que en los últimos tiempos tenía algo aparcado el deporte. «Me entró un poco de pereza y no entrenaba mucho. Así me pasó que en un triatlón estuve a punto de desmayarme».
Pero está dispuesto a regresar con fuerza. «Me he dado cuenta de que es esto lo que quiero hacer. El deporte me da vida, alegría». Se ha incorporado con su hermana al equipo de triatlón del Goierri, Trigoi, y ya están a punto de comenzar la temporada. Su próximo reto será el duatlón de Mungia, el día 28