El buen rollo deja sin medallas a dos triatletas británicas
Queda muy bonito para las fotos, es emocionante, hasta épico, es alimento para los guionistas de cine eso de ver a dos deportistas entrar agarradas de la mano al cruzar la línea de meta, pero las británicas Jessica Learmonth y Georgia Taylor Brown no olvidarán nunca las consecuencias nefastas que les provocó el buen rollo demostrado en la meta del Test de Tokio.
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Ambas triatletas cruzaron juntas en la meta sin poder determinarse quién era primera o segunda ya que iban agarradas de la mano. Ese gesto tuvo una durísima penalización y la ITU decidió descalificarlas y dejarlas sin sus trabajadas medallas.
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La competición se define así porque es una lucha hasta el último metro por conseguir un resultado y las reglas de la ITU dejan bien claro que tomarse la competición a la ligera se penaliza de manera grave. En esto caso las triatletas británicas que se habían ganado el metal por su buen rendimiento se quedaron sin el oro y la plata y aparecieron en la clasificación con un sonrojante DNF.
El castigo se basa en un artículo de la ITU que recoge que se penalizará "forzar el empate de manera deliberada". El artículo 2:11.f de la Unión Internacional de Triatlón, deja claro que "no hicieron el esfuerzo para separar sus tiempos de finalización". El desconocimiento de la reglamentación de las triatletas británicas les hizo pagar caro lo que parecía un acto emotivo e inocente.
Esta descalificación dio el oro a la bahameña Flora Duffy, que se encontró de rebote con un triunfo en su vuelta a la competición tras una larga temporada alejada del triatlón por una lesión grave.