El fenómeno belga reconoce que tiene miedo y está cada vez está más cansado de un ciclismo que "es un campo de batalla"

Evenepoel estalla ante un pelotón obsesionado "con tener bicicletas más rápidas, ruedas más rápidas con menos agarre y se pelean por ir todos en cabeza en los descensos"

El fenómeno belga reconoce que se está cansando de estar por el suelo cuando el ciclismo que soñaba era el de competir y pide más clama y menos obsesión por ser cada vez más rápidos.

La quinta etapa de la pasada Dauphiné despertó los fantasmas en Remco Evenepoel. Una caída masiva a gran velocidad le llevó al suelo y se salvó por muy poco de otra grave lesión. Con solo 24 años el ciclista belga ya ha vivido episodios muy graves y ha estado cerca de tener que dejar el ciclismo profesional a consecuencia de fortísimos impactos. El ciclista belga reconoce que se está cansando de estar por los suelos rezando para que las consecuencias de las caídas sean mínimas. Pide un cambio y más sensatez a un pelotón que está "obsesionado con ir cada vez más rápido sin medir los riesgos".

[Img #59567]


En la Dauphiné el fenómeno belga llegaba a su primera carrera tras una brutal caída el pasado 4 de abril en la Itzulia. Su hombró segía renqueante y una nueva caída le dejó "en shock". El ciclista belga reconoce que pasó un momento muy duro a nivel emocional cuando se quedó en el suelo viendo a muchos compañeros sufriendo.

"En aquel momento tuve un sentimiento muy pesimista. Me quedé sentado un rato porque no podía mover la rodilla y enseguida pensé: ¿había vuelto a suceder después del largo camino de recuperación y, sobre todo, después de las buenas sensaciones de ayer? Tenía todo tipo de cosas pasando por mi cabeza", señala.

"Era un campo de batalla"


Evenepoel recuerda como se vino abajo tras ver de nuevo la cara fea del ciclismo profesional: “La neutralización de la etapa tras la caída me permitió tomarme el tiempo para asimilar todo y, afortunadamente, una vez que la adrenalina disminuyó, rápidamente sentí que todo avanzaba con normalidad. Había chicos que estaban en peores condiciones y enseguida te dabas cuenta de que se habían lesionado la clavícula. Era un campo de batalla".


El ciclista belga ya no ve el ciclismo con la inocencia de hace cuatro años cuando irrumpió como una estrella imparable. Ahora asume que no se trata solo de estar en forma y correr para ganar: “Todavía amo mi trabajo, pero esto es ganar carreras como la contrarreloj y no quedarme tirado en el suelo. En momentos como este empiezas a pensar un poco más negativamente al respecto. ¿Por qué toda esa presión hacia adelante cuando entramos en los descensos? ¿Por qué todo el mundo quiere bicicletas más rápidas con neumáticos más rápidos y menos agarre? Hay muchos 'por qué', pero ninguna respuesta".


A Evenepoel le ha entrado el miedo a las consecuencias fatales de las caídas y recordó la muerte de un compañero como Gino Madre: “El año pasado corrí diez segundos por delante de alguien que murió “Desafortunadamente, las caídas son parte del deporte, pero a veces también hay que lidiar con la muerte. Y eso me ayuda a aceptar los momentos difíciles y a mantener la moral alta".