El ciclista navarro recuerda cómo se desató una absurda ola de críticas en 1992 que le afectó emocionalmente

El día que a Induráin le llovieron palos por todos lados por casarse y poner en riesgo su exitosa carrera

Al finalizar la temporada de1992 Miguel Induráin decidió casarse y una decisión tan normal hizo que le cayeron palos por todos lados ya que muchos críticos le atacaron diciendo que ya no iba a ser el mismo y que esa boda le descentraría de cara a seguir cosechando éxitos.

El genial ciclista navarro dio el sí a su novia de toda la vida, Marisa López de Goicoechea, el 14 de noviembre 1992 y demostró que todos los que le atacaron estaban equivocados ya que consiguió ganar desde esa fecha tres Tour de Francia, un Giro de Italia, un oro olímpico y un oro mundial contrarreloj. Casi nada...

En una entrevista concedida a TVE en noviembre de 1993 se defendió de esos ataques sin sentido por su boda un año antes. Los ataques fueron tan fuertes que la primera dedicatoria y más emotiva tres su triunfo en el Tour de Francia de 1993 fue para su mujer Marisa.

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“Yo tenía claro que no tenía que cambiar en el ciclismo por casarme o no hacerlo. No tiene que cambiar tu rendimiento por llevar una vida particular diferente. Puede que esto pueda influir o no, pero también hay muchas más cosas externas que pueden influir de cara a ciclismo”, comenta el pentacampeón del Tour de Francia.

Miguel Induráin reconoció que al principio de 1993 lo pasó mal ya que le llegaron críticas por su boda unos meses antes pero logró superarlo consiguiendo un doblete histórico de Giro de Italia y Tour de Francia, además de un segundo puesto en el mundial de Oslo que ganó Lance Armstrong.

“Al principio de temporada reconozco que lo tuve un poco difícil ya que se empezó a hablar mucho de la boda pero luego me asenté y cogí el ritmo de la temporada y al final no tuve problemas”, afirma el ciclista navarro.

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Un amor que surgió en la subida al Txitxarro en 1988

Marisa López de Goicoechea no sólo no descentró a Miguel Induráin sino que le dio más estabilidad desde que comenzaron su noviazgo en 1988, algo que desvela Alasdair Fotheringham en la biografía de la leyenda del ciclismo.

“Indurain y ella se conocieron en las celebraciones posteriores a la carrera ciclista que tradicionalmente cerraba la temporada, la subida al Txitxarro, en 1988. Intimaron cuando ella empezó a trabajar en las oficinas de la Clínica Universitaria de Navarra, donde Miguel acudía a someterse a chequeos médicos”, desvela Alasdair Fotheringham

Marisa nunca quiso estar en el foco mediático y respetó la carrera de su marido sin conceder una sola entrevista y acudiendo a muy pocas carreras para que su marido se centrase sólo y únicamente en el ciclismo.

“Marisa nunca ha concedido una entrevista a la prensa y solo se la ha visto en las carreras de tarde en tarde”, desveló el biógrafo de Induráin.