Ramiro Matamoros, el mejor atleta popular español de la historia, cuenta en un libro su carrera deprtiva llena de "barbaridades"
He ganado pruebas en las que corría con un pie porque el otro no podía apoyarlo"
Si eres un triatleta o corredor cuarentón te sonará con fuerza el nombre de Ramiro Matamoros. Este repartidor de patatas Matutano con jornadas medias de 12 horas diarias pasa por ser el mejor atleta popular español de la historia. Nadie en nuestro país ha corrido tanto y tan rápido siendo amateur. El libro 'Con los pies sobre el asfalto, escrito por Itziar Matamoros, periodista e hija de esta leyenda de las carreras populares, narra la abnegada vida de Ramiro, un tipo que se fundió con el asfalto en una época en la que los corredores eran espartanos cuya única obsesión para entrenar era el volumen y acabar reventados cada día.
En una entrevista concedida al Diario Marca, Ramiro Matamoros explica cómo ha sido su exitosa vida deportiva:"Me lo he pasado muy bien. He disfrutado mucho. Eso es lo importante. Mucha gente me pregunta qué hubiera sido de mí como atleta si hubiera entrenado en condiciones y hubiera llevado la vida de un profesional, pero no quiero saberlo. Mi trabajo y el bienestar de mi familia estaban en la furgoneta. Yo, lo de correr sólo lo quería para divertirme. ¿Que iba rápido? Me salía sólo. No me costaba. Tenía facilidad. Eso sí, me picaba con todo el mundo".
Esta leyenda del atletismo popular acumuló multitud de triunfos. Destaca su victoria en el Maratón de Madrid y Valencia o los siete triunfos en la San Silvestre Popular. Y todo lo consiguió con un método autodidacta sin ningún respaldo de la ciencias del entrenamiento como la conocemos hoy en día : "He hecho auténticas barbaridades. He entrenado como una bestia. Algunos días, sin comer o comiendo de mala manera. ¡Menudas anemias me pillaba! Me he metido kilometradas que no puede ser. Si yo hubiera tenido alguien cerca, no me hubiera lesionado tanto. Había días que me levantaba cojo, con dolores. He ganado pruebas en las que corría con un pie, porque el otro no podía apoyarlo".
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Ahora asesora a atletas e intenta que no repitan sus "barbaridades. Entrena en el club de atletismo Clínicas Menorca y lleva a todo tipo de atletas, incluido un grupo de mujeres que han padecido cáncer. Sin embargo, no se considera entrenador sino "aconsejador. Tengo experiencia y sé perfectamente lo que puede sentir un atleta, sea popular o tenga calidad. Además, tengo comprobado que, si no me hacen caso, no les salen sus marcas. Tienen que hacerme caso. Yo sé cómo se sienten. Y lo primero que les aconsejo es que corran para disfrutar, que no se lesionen y que no se metan aquellas palizas que yo me metía".
Es un libro lleno drico en anécdotas como aquella en el Maratón de Valencia, cuando los atletas profesionales extranjeros se quedaron perpelejos ante un desconocido atleta madrileño: "Me decían que pasara a tirar del grupo y yo les decía que 'tururú'. Yo iba cómodo y cuando vi la meta ya no miré para atrás". Ramiro reconoce que ha tenido una vida deportiva plena: "¡Qué bien me lo he pasado".
Fuente: DDT y MARCA
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