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Miércoles, 5 abril 2017
Iván Muñox, entrenador del campeón mundial de los 15 a los 21 años, desvela el talento de carrera innato del balear

"El primer día que vi correr a Mola con 15 años y sin entrenar atletismo se marcó un 2:59 en un kilómetro"

Iván Muñoz veía hace 12 años cada día cómo nadaba un chaval muy delgado en la piscina de Palma donde era entrenador. Le ponía mucho empeño pero le fallaba algo para ser un gran nadador. Sin embargo, Iván tenía la intuición de que podía ser un buen triatleta. El chaval era Mario Mola y el entrenador acertó de lleno. Desde ese día y hasta los 21 años le instruyó y le hizo crecer día a día. 

 

 

 

El técnico recuerda el impacto que le produjo ver correr por primera vez a Mario:  “Cuando ves a una persona virgen de entrenamiento a pie que hace un kilómetro en 2m 59s [el ritmo de un maratoniano bueno] ves que tiene potencial. Además, no era tan rápido como resistente”. 

 

 

 

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De los 4 a los 15 en la piscina

 

 

 

Ese descubrimiento cambió la carrera de Mola, que desde los 4 años hasta los 15 solo había practicado natación. "Y no nadaba especialmente bien. Es curioso que empecé en el mundo de la natación y a pesar de eso a día de hoy es la disciplina que más me cuesta, pero creo que he mejorado mucho desde que estoy dedicado a echar horas a la piscina y convencido de la importancia de esa disciplina", asegura Mario Mola en una entrevista en El Páis.

 

 

 

Tras acabar con la exclusividad de entrenar en la piscina, comenzó a combinar el agua con pruebas de atletismo. “Su potencial como atleta era tremendo. Tenía [Img #22978]mucho tobillo. Él corre siempre un poco inclinado, proyecta el centro de gravedad hacia adelante y casi no tiene que impulsarse. Muy parecido a la técnica de Juan Carlos de la Ossa”,  asegura su ex entrenador. 

 

 

 

En 2013, el gran cambio

 

 

Tras esa experiencia, Mola cambió de preparador y se mudó a Madrid para entrenarse en el Centro de Alto Rendimiento. Su objetivo era clasificarse para los Juegos, algo que logró llegando a Londres como el triatleta más joven. “Fui falto de entrenamientos y de experiencia. Me sirvió para el futuro”, recuerda ahora Mola. 

 

 

 

Sin embargo, fue en 2013 cuando se produjo su mayor apuesta y el cambio más positivo. “Muchos entrenadores se olvidan de que trabajan con personas. Él entrena mucho el lado emocional. Y no se vuelve loco con los tiempos, si no se progresa no pasa nada, es por la fatiga”, explica Muñoz.

 

 

 

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Más sensaciones y menos pulsómetro

 

 

 

Con Fillol, Mola ha encontrado un tipo de entrenador que le ha hecho crecer y que comparte con él la idea de que lo más importante son las sensaciones. “Los avances son muy buenos para darnos información pero no deben limitarte. La tecnología no te puede decir los vatios a los que tienes que ir”, argumenta, en [Img #22977]consonancia con los principios que transmite Filliol. Sin embargo, Muñoz destaca la gran economía del esfuerzo de su expupilo y su mentalidad ganadora “nata”. El balear empieza a acercarse a ese rendimiento óptimo que podría alcanzar a los 30, edad en la que en Tokio podría conquistar su ansiada medalla olímpica.

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