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Viernes, 3 marzo 2017
Los psicólogos reconocen que se multiplican los casos de triatletas y runners que se atormetan debido a su adicción al deporte

¿Te sientes culpable cuando no entrenas y también cuando entrenas?

El running o el triatlón han generado un sentimineto que puede llegar a compararse con la fe religiosa. Al igual que los fervientes seguidores d euna religión, los runners y triatletas han llegado a sentir una especie de sentimiento de culpa que en Estados Unidos ha llevado a calificarlo como 'guilt run' (carrera culpable).

 

Como recoge El Confidencial en un interesante artículo sobre este tema,  la página 'Urban Dictionary', que recoge con sentido del humor estas nuevas palabras, lo define como “una carrera que se emprende para aliviar la culpa”. Quienes la llevan a cabo lo hacen por dos razones: en primer lugar, para sentirse un poco mejor después de haber incurrido en un comportamiento en teoría inapropiado (comer demasiado o consumir alcohol), pero también para competir con sus compañeros de carrera.

 

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El síndrome de malgastar el tiempo

 

 

Se llega a tal obsesión que todo minuto que se pasa sin dedicarlo al ejercicio es un minuto desperdiciado. Es la trampa de las exigentes rutinas de entrenamiento: puesto que cuanto más esfuerzo hagamos, mejores marcas obtendremos, sentimos continuamente una especie de FOMO ('fear of missing out') deportivo, que nos lleva a pensar que estamos malgastando nuestro tiempo sin parar.

 

 

 

“La culpabilidad del corredor es un sentimiento familiar para casi todos los corredores. Es esa sensación visceral de que nos falta algo cuando nos saltamos [Img #22540]una carrera. Hay una casilla en algún lugar de nuestro interior que no hemos marcado. Incluso aunque esté en la cama tosiendo flemas en un pañuelo, escucho esa voz acuciante de culpa recriminándome que no tengo la disciplina necesaria”, señala un artículo recién publicado en 'Outside Online' 

 

“Me ocurre casi todos los días. Me siento culpable cuando corro. Me siento culpable cuando no corro. Me siento culpable todo el tiempo. Pero la culpa la tiene el 'running'”, explica Josie en 'Millenium Running'. Los deportistas de resistencia suelen sentirse cansados física y mentalmente, ya que siempre se busca un hueco para entrenar dentro de una vida muy ocupada y eso genera tensión.

 

Problemas familiares

 

Se llega a tal nivel de adicción que actividades familiares habituales pueden llegar a estresarnos.“Pasar dos horas viendo a mi hijo jugar al fútbol me hace sentir culpable. Podía haber empleado ese tiempo en dar vueltas alrededor de la pista”, asegura Josie.

 

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Los entrenadores coinciden al señalar una tendencia cada vez más habitual. Se trata de sobreesfuerzos continuos por, por ejemplo, haberse saltado un día de carrera. Se infravalora el descanso y se toman rutinas perjudiciales. Otro error habitual, sobre todo entre principantes o tras salir de una lesión, es intentar ir demasiado rápido y demasiado pronto y, sobre todo, no respetar los descansos, que son tan importantes o más que la rutina de ejercicio en sí.

 

Hay otra posibilidad: que nos sintamos culpables precisamente por correr. Es lo que manifiesta Sam Robinson, el autor del artículo de 'Outside Online': “Hay una forma alternativa, menos conocida, de la culpa del 'runner', una sensación que surge porque precisamente uno corre. Emerge con el reconocimiento de que el 'running' es en sí mismo un lujo, y uno que tiene un coste real”. Se trata de tener remordimientos por estar corriendo cuando las obligaciones familiares o laborales exigían otra actividad. Sam Robinso explica que “se trata de un sentimiento incómodo que nos embarga cuando nos damos cuenta de que corremos a costa de nuestra familia, nuestra carrera profesional y nuestros amigos. Solo hay una cantidad de tiempo limitada en el día, y la culpa es la conciencia amenazante de que hemos elegido destinar una gran parte de él a nosotros mismos”. 

Cuatro consejos para no obsesionarnos

Uno de los psicólogos que han estudiado la culpa del 'runner' es Michael Inglis, que dirige 'The Mind Room', una comunidad 'online' centrada en rendimiento deportivo. Este recuerda en 'Executive Style' que tan importante como cuidar el cuerpo resulta hacer lo propio con la mente. Tres son los peligrosos síntomas de que el 'running' se nos está yendo de las manos:

  • Sobrecompensación. Si nos hemos saltado una carrera un día, tendemos a hacer un esfuerzo aún mayor en nuestra siguiente sesión.
  • Abandono. Puede que llegue el momento en el que salir a correr nos provoque tantos sentimientos negativos que prefiramos dejarlo por completo. Si no mantenemos una relación mentalmente sana con la práctica deportiva, es muy probable que la abandonemos.
  • Baja autoestima. La culpa está relacionada de manera estrecha con la imagen que muchas personas tienen de sí mismas. Debido a que correr ha pasado de ser una actividad deportiva más a convertirse en una cuestión identitaria, si no alcanzamos nuestros objetivos podemos llegar a pensar que hemos fracasado como personas.

 

 

 

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