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DDT
Sábado, 19 diciembre 2015
Israel Pinto, entrenador de triatlón y finisher Ironman, y Pedro Luis Valenzuela, coordinador del Centro Medico Complutense, os explican las razones por la que se la debe hacer un deportista

¿Es importante hacerse una prueba de esfuerzo?

Desde el punto de vista de entrenador y fisiólogo creemos que una prueba de esfuerzo en momentos determinados de la temporada es necesaria. Primero y fundamental desde el punto de vista de la salud, ya que muchas veces competimos o entrenamos por encima de nuestras posibilidades y vulgarmente “petamos”, o peor, tenemos desfallecimientos e incluso está habiendo muertes en carreras populares. Segundo desde el punto de vista del entrenamiento y rendimiento deportivo. Si no sabes cuáles son tus parámetros fisiológicos es muy difícil analizar tus puntos débiles o de mejora y poder atacarlos de manera correcta. Sin querer puedes estar haciendo muchas horas de entrenamiento “Basura” para tu objetivo de la temporada.

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¿EN QUÉ CONSISTE?

El ejercicio físico es un estímulo estresante para el organismo y más aún teniendo en cuenta los bajos niveles de actividad física que llevamos en los tiempos actuales, donde el sedentarismo y los malos hábitos nutricionales triunfan.

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Desgraciadamente, en los últimos meses nos hemos hecho eco de varios casos de muertes y desfallecimientos durante algunos eventos deportivos populares, especialmente cuando a la propia dureza de la prueba o a la baja preparación de los deportistas se le sumaban otras variables como la deshidratación o la hiponatremia.

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[Img #18059]Antes de iniciar cualquier programa de entrenamiento deberíamos conocer cómo se encuentra nuestro organismo y cómo responde ante el estrés que supone el ejercicio físico. Por ello, además de otras pruebas complementarias como un análisis podológico o nutricional, sería recomendable someterse a una valoración médica que incluya análisis sanguíneos y valoración cardiológica incluyendo una prueba de esfuerzo.

 

[Img #18063]En una prueba de esfuerzo se realiza ejercicio físico (en bicicleta o corriendo) aumentando la intensidad de forma gradual. De esta forma se puede registrar de forma continua y a diferentes intensidades la actividad eléctrica del corazón (mediante un electrocardiograma) y la tensión arterial, comprobando si nuestro sistema cardiovascular es capaz de adaptarse y soportar el estímulo que le estamos produciendo. 

 

Gracias a este control médico podremos descartar algunas patologías relacionadas con la función del corazón tanto en reposo como durante el ejercicio. Sin embargo, siempre será recomendable completar este control con una valoración de las condiciones estructurales del corazón, lo cual puede ser realizado mediante un eco-cardiograma.

 

[Img #18064]Por otro lado, y pese a que el motivo prioritario que debe llevarnos a realizar una prueba de esfuerzo es el control de nuestro estado de salud, debemos saber que una prueba de esfuerzo nos puede aportar muchos más datos interesantes sobre nuestra condición física. En algunos centros con un enfoque más deportivo la prueba de esfuerzo puede ir acompañada de un análisis de los gases respirados (CO2 expulsado, O2 inspirado), de un test de lactato o incluso de un análisis biomecánico de la técnica. Estas herramientas nos permiten conocer a qué intensidad (medida en velocidad o vatios y frecuencia cardíaca) se encuentran nuestros umbrales aeróbico y anaeróbico, además de determinar nuestro potencial fisiológico para la práctica de ejercicio de resistencia mediante la evaluación del consumo máximo de oxígeno en el caso del análisis de gases.

 

Por lo tanto, gracias  a una prueba de esfuerzo con test de lactato o análisis de gases podremos saber con aproximada exactitud a qué intensidad (velocidad) deberíamos competir para obtener los mejores resultados en función de la duración de la prueba (maratón, contrarreloj de 40 km, 1500 m lisos…) o a qué intensidades debemos entrenar para conseguir nuestros objetivos (zonas de entrenamiento).

 

Por todo ello, y teniendo en cuenta los beneficios que ofrece tanto a nivel de control de la salud como de mejora del rendimiento y consecución de objetivos deportivos, considero imprescindible que cualquier persona que busque iniciarse en un plan de entrenamiento o ya realice ejercicio de forma habitual se someta a una prueba de esfuerzo. Estas pruebas serán muy útiles a principio de temporada, cuando buscamos estar seguros de que nuestro estado de salud es óptimo para comenzar a realizar ejercicio y nos interesa conocer también cuál es nuestro punto de partida en cuanto a estado de forma, obteniendo datos para comenzar a planificar nuestros entrenamientos en función del mismo.

 

Posteriormente, según avanzamos en la temporada y una vez ya hemos realizado la valoración inicial de nuestro estado de salud, será recomendable actualizar nuestras zonas de entrenamiento evaluándolas mediante una prueba de esfuerzo u otros test de campo cada tres meses aproximadamente, de forma que siempre estemos entrenando o compitiendo a la intensidad adecuada para ese momento teniendo en cuenta los cambios en nuestro estado de forma.

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Por, Pedro Luis Valenzuela (Centro Medico Complutense @CMComplutense), e Israel Pinto Padilla (Triathlon 4 Live @Triatlon4Live).

 

http://triathlon4live.com/

@Triatlon4Live

http://www.cmcomplutense.es/

@CMComplutense

 

 

 

 

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