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DTRI
Jueves, 25 abril 2013
Alberto Sacristán (licenciado en Medicina y Cirugía y triatleta) explica en este artículo como afrontar el día día contra uno de nuestros mayores enemigos en primavera, la alergia al polen

Triatlón y alergia ya no es un problema

La alergia al polen es una enfermedad muy frecuente, cada vez más frecuente, que afecta a todas las edades y a ambos sexos. Esta enfermedad no es grave, pero por la sintomatología que presenta, puede ser limitante y en especial a los deportistas de ejercicios aeróbicos al aire libre, como puede ser el running o el triatlón. Por otro lado, es una enfermedad con un tratamiento específico y con un tratamiento preventivo.

¿Qué es la Alergia al polen?
Consiste en una reacción exagerada del organismo al entrar en contacto con ciertas sustancias a las que denominamos alérgenos. Los alérgenos son sustancias externas que en ciertos momentos entran en contacto con el organismo. Estos no son malos en sí mismos. Los alérgenos son perjudiciales para la salud cuando la persona es alérgica al alérgenocorrespondiente. Por lo tanto la alergia sólo la presentan aquellas personas que son alérgicas ese alérgeno. Precisamente el polen de las plantas es uno de esos alérgenos, pero existen otros como los ácaros del polvo, pelos de animales (perros, gatos),…
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¿Porqué se produce esa reacción alérgica?
Cuando hablamos de reacción alérgica, desde el punto de vista de la medicina esta reacción alérgica frente al polen se denomina reacción de hipersensibilidad tipo I. En éstas se produce un aumento de anticuerpos específicos que se denominan IgE. Estos se unen a los antígenos u esta unión antígeno-anticuerpo son los que provocan la liberación de mediadores vasoactivos inflamatorios. Estos mediadores producen una vasodilatación, aumento de la permeabilidad capilar, hipersecreción glandular, espasmo del músculo liso e infiltración tisular por eosinófilos y otras células inflamatorias. Todo esto se produce fundamentalmente a nivel de las mucosas de la vía respiratoria. Con esta explicación lo que pretendemos explicar es el mecanismo por el que se producen los distintos síntomas de esta enfermedad.
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¿Cuáles son los síntomas de la alergia al polen?
Alergia al polen, rinitis alérgica, fiebre del heno, rinitis estacional, polinosis,… son los nombres con que se conocen esta enfermedad.


La fiebre del heno la producen generalmente pólenes vehiculados por el viento. El tipo primaveral se debe a pólenes de árboles (p. ej., roble, olmo, arce, aliso, abedul, enebro, olivo); el tipo estival a pólenes de gramíneas (p. ej., bermuda, hierba timotea, grama dulce, pomar, Johnson) y a pólenes de malezas (p. ej., cardo, llantén inglés), y el tipo otoñal a pólenes de malezas (p. ej., ambrosía). En ocasiones la fiebre del heno está causada sobre todo por esporas de hongos vehiculadas por el aire. Se producen importantes diferencias geográficas.

La nariz, el paladar, la faringe y los ojos comienzan a picar de forma gradual o brusca tras el inicio de la estación del polen. El lagrimeo, los estornudos y una rinorrea (aumento de mucosidad nasal) clara acompañan o siguen al prurito. Puede haber cefalea frontal e irritabilidad. Más raramente, puede haber anorexia, depresión e insomnio. La conjuntiva está inyectada y las mucosas nasales están tumefactas y de color azulado. Pueden aparecer tos y disnea (falta de aire) sibilante asmática a medida que la estación progresa.
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Los síntomas más frecuentes son: estornudos, rinorrea, congestión nasal, prurito,
conjuntivitis y faringitis con carácter estacional. Hablamos de carácter estacional porque tan sólo aparecen estos síntomas en la estación de la polinización.

¿Cómo puede afectar la alergia al polen a un triatleta?
Estos síntomas pueden ser los causantes de un empeoramiento de las marcas y un deterioro del estado de forma de los atletas y triatletas. La rinorrea continua, provoca la congestión nasal dificultando la respiración nasal fisiológica. En la carrera precisamos de un aumento de las demandas de oxígeno con lo que nuestra frecuencia respiratoria se ve incrementada. Esta necesidad del aumento de la frecuencia respiratoria se ve entorpecida por la congestión nasal y por la rinorrea continua de tal manera que durante un entrenamiento o durante una prueba nuestro ritmo de carrera será menor.


La congestión nasal provoca que respiremos por la boca lo cual conlleva a que no se caliente el aire que respiramos, función que realiza la cavidad nasal. Cuando realizamos la respiración por la cavidad oral nos va a producir una sequedad de la faringe (garganta) y una inflamación (faringitis) que puede ser dolorosa o no y que incluso provoque fiebre. Por otro lado, el resto de los síntomas como puede ser la conjuntivitis alérgica, no interviene en el proceso respiratorio, pero pueden ser tan intensos  tan molestos que nos afecte no sólo a nuestra actividad deportiva, también a nuestra vida diaria.


Pensemos que la conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva ocular, esto es, la zona blanca de los ojos y se pone roja, aparece picor ocular, sensación de arenilla, fotofobia (molestia ocular a la luz),… lo que nos llevaría a una situación incómoda para el desarrollo de un entrenamiento planificado o de una prueba que nos interese hacer buena marca.

¿Cómo diagnosticamos esta enfermedad?
Una buena historia clínica bien detallada, nos orientará claramente hacia el
diagnóstico de esta enfermedad lo cual no sólo es importante para el tratamiento adecuado de la misma, también porque un proceso alérgico al polen puede ser el desencadenante de un proceso asmático. Siempre será preciso realizar una auscultación cardiopulmonar, rinoscopia.

Pruebas específicas como prueba del prick (en inglés punción), suele realizarse en primer lugar para confirmar la sospecha diagnóstica. Se coloca una gota del extracto alergénico diluido sobre la piel y después se punciona a través del extracto, habitualmente «levantando» la piel con la punta de un bisturí o una aguja de calibre 27 que se mantiene en un ángulo de 20º hasta que atraviese la piel.

¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento más eficaz es el de evitar el alérgeno, pero eso no suele ser factible, pues implicaría cambiar el lugar donde vivimos,…

Desde la medicina oficial (alopática) clásicamente se utilizan los antihistamínicos. Los antihistamínicos son útiles para tratar los síntomas de alergia, incluida la fiebre del heno estacional, la rinitis alérgica y la conjuntivitis. Los efectos adversos indeseables y la toxicidad de los bloqueantes H1 son muy infrecuentes; entre ellos se encuentran la anorexia, las náuseas, los vómitos, el estreñimiento, la diarrea, las molestias epigástricas, la reducción de la capacidad de alerta, la disminución de la capacidad de concentración, la somnolencia y la debilidad muscular, sequedad de boca, palpitaciones, opresión torácica, retención urinaria, trastornos visuales, alucinaciones y más tarde depresión respiratoria, fiebre, hipotensión y midriasis. Inmunoterapia con el alérgeno (vacuna). Cuando no puede evitarse un alergeno o controlarse lo suficiente y el tratamiento farmacológico es inadecuado para aliviar los síntomas de la enfermedad atópica, puede intentarse las inmunoterapia con el alergeno (también llamada hiposensibilización o desensibilización) inyectando un extracto de alergeno por vía subcutánea en dosis crecientes. Pueden aparecer varios efectos, aunque ninguna prueba se correlaciona de forma absoluta con la mejoría clínica.

Existen otros tratamientos como corticoides,… que también suelen utilizarse.
Desde la medicina no convencional o la medicina complementaria, nosotros proponemos realizar un tratamiento más específico donde tras realizar un valoración, proponemos un tratamiento personalizado utilizando la acupuntura, homeopatía, oligoterapia, plantas medicinales,… para tratar esta patología. Iniciamos el tratamiento con una mes de desintoxicación eliminando así posibles toxinas (fase de desintoxicación) y posteriormente tratamiento específico. Alguno de los medicamentos utilizados son Pollens 30 CH, Poumon Histamine 15 CH, Lympomyosot, Ubichinon Compositum, magnesio, azufre,… recomendamos comenzar con los tratamientos uno o dos meses antes del comienzo de la polinización para prevenir la aparición de los síntomas.

Consejos generales para los alérgicos:
-Conocer los tipos polínicos a los que se es alérgico y conocer los periodos de polinización de las plantas que los producen.
-Utilizar gafas de sol en el exterior y mascarillas para evitar el contacto con las mucosas de la boca, nariz y ojos. Extremar la higiene de manos y cara, limpiando con agua fresca nariz y ojos frecuentemente.
-Seguir la medicación según las pautas prescritas por los médicos. Los fármacos antihistamínicos pueden producir somnolencia y disminución de la atención, lo que debe tenerse muy en cuenta a la hora de conducir y realizar otras actividades que requieran concentración.
-Evitar el contacto directo con las plantas productoras del polen al que se es alérgico.
-Viajar en coche con las ventanillas cerradas (evitando desplazamientos en moto o bicicleta).
-Emplear filtros de polen en el aire acondicionado de las viviendas y los vehículos.
-En el domicilio utilizar aspirador y limpiar el polvo con bayeta húmeda. Dormir con las ventanas cerradas.
-Las concentraciones de polen en el aire aumentan en días con tormentas primaverales de alto contenido eléctrico y fuertes vientos, en los que el polen se moviliza y reflota en el aire.



www.fisioalegre.com

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