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Martes, 22 octubre 2019
Els Visser tuvo que nadar 8 horas en Indonesia para salvar la vida tras hundirse su barco y decidió dejar su carrera como cirujana y convertirse en triatleta

De naúfraga a finisher profesional en Hawaii

Pocos rostros con más destellos de alegría se pudieron ver en la meta de la pasada edición del Ironman de Hawaii que los que se reflejaban en la cara de Els Visser. La trialeta holandesa acabó 16ª en la categoría profesional femenina. Tras cruzar la meta su mente se trasladó a una infernal noche de verano de 2014. Ese día su vida dio un giro radical. Lo que vivió esa noche le condujo hacia el triatlón, la acercó al Ironman de Hawaii y la alejó de su carrera como cirujana.  

 

 

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La historia es esta triatleta profesional holandesa es alimento para un buen guión de cine. Els Visser salvó milagrosamente su vida hace 5 años y cambió su rumbo personal. Había viajado a la ciudad indonesia de Bali para trabajar como doctora durante un mes y tras acabar su trabajo organizó con un nutrido grupo de amigos un viaje por el mar. Todo iba perfecto hasta que una vía de agua comenzó a hundir el barco. Los tripulantes pudieron agarrarse a unas maderas que les permitieron mantenerse a flote pero la situación era desesperada.  

 

 

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Tras pasar la noche agarrada a unas tablas, nada más salir el sol Els Visser decidió jugársela y nadó ocho horas hasta que encontró una isla donde buscar auxilio para ella y sus compañeros. "Tenía que hacer algo. Tenía frío y me preocupaba la hipotermia y la deshidratación.  Apenas habíamos visto ningún barco desde que salimos y se suponía que nuestro viaje duraría cuatro días, por lo que no había nadie allí buscándonos. Discutimos nuestras opciones en la mañana. La mayoría de la gente quería estar cerca del bote, pero no podía pensar en otra cosa que no fuera esa isla. Entonces, por impulso, comencé a nadar".

 

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Las clases de natación cuando era niña impactaron en su confianza por conseguir sobrevivir pero el miedo a la naturaleza también se apoderaba de ella: "El océano es bastante impredecible con las corrientes y las olas. Quedarme en el naufragio no era una opción para mí, y con esa isla como mi objetivo, tenía algo por lo que luchar ”.  

 

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Salió en busca de la ansiada isla junto a dos hombres y una mujer, pero tras 8 horas y avistando muy cerca la isla solo se mantenía con ella la otra mujer. "La última parte fue la más difícil. La corriente se hizo más fuerte, pero estábamos decididos a llegar a la isla antes del atardecer, lo cual hicimos. No había tenido miedo durante todo el baño, pero esa sensación de salir del océano y sentir arena bajo nuestros pies, nunca lo olvidaré".

 

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Visser y su compañera, que sobrevivieron la primera noche bebiendo su propia orina, fueron rescatadas al día siguiente. Ese fatídico día en Indonesia en 2014 cambió su perspectiva de la vida para siempre. Tras llegar a su casa en Holanda se planteó nuevos objetivos: “Mi trabajo como médico es muy significativo, ayudando a curar a las personas con cáncer, pero sobrevivir a un naufragio me hizo darme cuenta de que la vida puede ser corta. No esperes para perseguir tus sueños, la vida es ahora ".

 

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Le gustaba nadar y solía salir a correr habitualmente y se planteó probar con el triatlón por su carácter desafiante. En 2017 ya era triatleta profesional y ganó en su grupo de edad y fue cuarta en la categoría femenina en su primer prueba Ironman celebrada en Suiza, más tarde se llevó el triunfo en el Ironman de Maastricht 2018, su mayor logro.  Hasta ahora no se arrepiente de haber dejado atrás el mundo médico. “Solo tengo una oportunidad en la vida, y cuando sea vieja no quiero mirar atrás y pensar '¿y si?'”.

 

 

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Reconoce que aún tiene pesadillas con el naufragio y que cuando compite en aguas abiertas tiene momentos de alta ansiedad pero que lo va superando poco a poco: "No tengo muchas ganas de nadar en el océano, especialmente cuando el agua está agitada y las olas son altas. A veces no puedo atravesar las olas porque estoy demasiado ansiosa, pero cuando el agua está tranquila y plana no tengo ningún problema. Por ejemplo, este año tuve una carrera  donde comenzamos muy temprano en la mañana cuando aún estaba oscuro. No pude nadar muy bien y no me sentí muy cómoda. A veces el accidente cruza por mi mente durante las carreras, pero estoy tratando de bloquear esto lo más rápido posible y enfocarme en lo que debo hacer. No quiero pelear contra eso. Es algo que acepto y de esa manera me ayuda cada vez a fortalecerme y agradecer nuevamente que todavía estoy aquí. Es parte de mi vida y de quién soy. También tengo un pequeño tatuaje en el interior del tobillo izquierdo de un símbolo que significa: vivir, sobrevivir, estar vivo . Tuve una gran vida antes y la viví, luego tuve que luchar para sobrevivir y ahora estoy agradecida de seguir viva".

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