Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
ddt2
Martes, 26 febrero 2019
Martín Fiz cuenta las graves consecuencias que le ha acarreado entrenar en exceso y no saber frenarse

"Soy corredor pero no a cualquier precio"

Martín Fiz ha realizado en la web soycorredor un relato descarnado de la delicada situación física por la que está atravesando. El atleta vitoriano tendrá que tomarse la vida con más calma y parar sus entrenamientos tras desvelar sus análisis unos parámetros peligrosos que ponían en riesgo incluso su corazón.

 

[Img #32471]

 

Este es el relato del gran Martín Fiz:
 

 

Tras el 10K de Valencia (13 de enero), en la que logré la mejor marca mundial de la historia en categoría M55 (31:40, a un ritmo de 3:10 por kilómetro) noté que mis piernas se sentían pesadas, cansadas y doloridas. Fueron dos meses de una preparación donde di más importancia a la calidad de los entrenamientos que al trabajo aeróbico. Fueron días de trabajo muy exigente.

 

[Img #32473]

 

Entonces, al ver que mi recuperación se alargaba, decidí hacerme un analítica para valorar el daño muscular al que estaba sometiendo a mi organismo. El resultado no ha sido nada halagüeño, entre un montón de asteriscos (defensas bajas, transaminasas altas y bla bla bla) vimos que la CPK daba unos valores bastante altos, superaba los 700, un síntoma que verifica que la musculatura se encontraba agotada y mi corazón, como en la canción de Alejandro Sanz, partido.

 

[Img #32472]

 

 

La CPK (creatina-fosfocinasa) nos avisa del daño muscular: cuando sus niveles se disparan en la sangre hay que ponerse alerta y levantar el pie del acelerador, no solo por el daño muscular sino por el daño muscular que se le puede ocasionar al músculo de la vida: el corazón.

 

[Img #32474]

 

Mi edad deportiva y biológica es de 42 años corriendo con más de 300.000 kilómetros. Soy mayor, pero nunca viejo. Mi CPK se disparó y el riesgo de roturas musculares e incluso de daño del corazón se elevó al máximo, pero cuando la vida te sonríe y te encuentras en un momento álgido, eufórico, feliz y con ganas de seguir comiéndote el asfalto no hacemos caso de los avisos y en mi caso, continué entrenando.

 

[Img #32496]

 

Fue un error y un punto de inflexión. Para alguien joven esto puede suponer un breve parón, pero para un veterano que lleva ciento y pico mil batallas es un “a la nevera”. Una vez más, no supe frenarme.

[Img #32475]

Mi obstinación por seguir corriendo derivó en un dolor agudo (ay) en el sóleo, una rotura de fibras bastante contundente que desde ya mismo y durante tres semanas me privará de correr, algo que me genera “hormonas positivas” y me hace ser si cabe un poco más feliz y, sobre todo, a partir de ya y durante el próximo mes tendré que conformarme y plantearme practicar otros deportes. No estoy de bajón, solo de mala hostia porque con la experiencia que atesoro sigo cayendo en algunos errores. “Un capullo”… YO.

 

[Img #32477]

 

Pero ante las adversidades y traspiés siempre hay una vuelta a la tortilla y ante todo mi insensatez me hace soñar con un nuevo reto: voy a intentar hacer un maratón entrenando sin sufrir los problemas que generan los impactos con el asfalto, es decir, voy a practicar deportes que no requieran un desgaste hacia el músculo y estos, en los me voy a refugiar, son el ciclismo, la elíptica, la natación y el entrenamiento de fortalecimiento y funcional.

 

Soy corredor  pero no a cualquier precio, por eso os invito a que sigáis mis y nuestros consejos porque algunas veces cometemos errores. Como dice el refrán “consjos vendo que para mí no tengo”, pero para vosotros son la base para correr siendo aún un poco más felices. 

[Img #32476]

 

La CPK es una enzima. Es decir, un vigilante que tiene que estar presente en las reacciones químicas para que se produzca la conversión de creatina (un nutriente muscular), haya consumo de energía y los músculos generen movimiento. Si la tasa de CPK se eleva (se acepta un máximo de 400 como límite de la normalidad) hay un signo de agotamiento muscular, de exceso de trabajo y de riesgo de que las fibras musculares se terminen rompiendo. El músculo se niega a trabajar más.

¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Diario del Triatlon • Aviso legalPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados.
Powered by FolioePress