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Lunes, 26 marzo 2018
El método nutricional 'Bulletproof' ha conquistado a miles de deporistas de resistencia en USA, está basado en un café con mantequilla y comienza su expansión a nivel mundial

Dieta a 'prueba de balas'

Dietas, dietas y más dietas. Cada vez son mayores las opciones de nutrición a las que se agarran los deportistas de resistencia para mejorar su rendimiento. Estados Unidos es el país donde florecen estos métodos y se expanden por todo el mundo y de allí llega la última moda nuticional que están probando miles de triatletas, corredores y ciclistas. Se denomina The Bulletproof Diet (“La dieta a prueba de balas”) y dentro de las últimas tendencias es la más singular.

 

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Todo nació en el Himalaya

 

El último invento dietético es tan extravagante (o, más bien, posmoderno) como su creador: el emprendedor tecnológico, y millonario, Dave Asprey. En 2004 Asprey estaba en el Tibet aprendiendo a meditar y haciendo excursiones por el Himalaya –¿queda algún millonario de Silicon Valley al que no le haya dado por ahí?– [Img #27969]y quedó sorprendido por la fortaleza física y mental de los sherpas. Sus acompañantes eran mucho más pequeños que él, pero podían levantar el doble de peso y no necesitaban llevar ropa técnica de montaña: se arreglaban con vestir una camiseta.

 

 

¿Cuál era el secreto de tamaña fortaleza? Asprey descubrió entonces que todos los sherpas tomaban a diario té con mantequilla de yak, un brebaje indispensable para los tibetanos pues, supuestamente, les ayuda a conservar la temperatura corporal en el riguroso clima de la zona. En su blog Asprey escribió: “Es la única cosa que te mantiene a tono a esa altura, y los locales beben hasta 40 vasos al día”.

 

 

 

Café "a prueba de balas"

 

Tras volver del Tibet, Asprey trato de emular el brebaje tibetano, para incorporarlo a su día a día. Mezcló mantequilla convencional con té, pero sabía horrible, así que [Img #27968]echó mantequilla ecológica (de vacas alimentadas con hierba) a su café. Nació así el café “a prueba de balas” –al que añade también una cucharadita de aceite de coco que, sorpresa, ofrece a la venta en su página web–, un brebaje que se ha puesto de moda en todo el mundillo de la dieta paleo, el CrossFit y, en definitiva, la nueva New Age que ha cambiado la meditación por el fitness. 

 

 

El inventor de este método asegura que esta manera de alimentarse ayuda a los deportistas y que deben tomarlo una hora después correr por la mañana. Sin embargo, expertos en entrenamiento que lo han probado aseguran que no han notado ningún tipo de mejora pero numerosos deportistas aseguran lo contrario. No hay ninguna evidencia científica y en estos momentos hay mucho debate sobre su efectividad.

 

Los mandamientos de la dieta “a prueba de balas”

 

Según Asprey, tomar café con mantequilla por la mañana nos aporta 400 calorías, una energía suficiente para aguantar del tirón hasta el almuerzo de media mañana y, además, adelgaza, pues el cuerpo no tiene apenas reservas de carbohidratos durante el comienzo de la jornada y se ve obligado a quemar grasas para obtener energía.

 

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Asprey asegura que ha invertido 300.000 dólares durante 15 años para descifrar su biología, logrando perder 45 kilos y aumentando su coeficiente intelectual en 20 puntos –sí, esta dieta también hace milagros en nuestra mente–. Y no sólo eso, además, duerme mejor y es “mejor emprendedor, mejor marido y mejor padre”. Su dieta, además, “reduce los riesgos de padecer cáncer, enfermedad cardiovascular, diabetes y alzhéimer”. Casi nada.

 

  ¿Y en qué consiste la dieta “a prueba de balas”? Básicamente, como el propio Asprey ha reconocido, se trata de una dieta paleolítica mejorada (lo que significa que es todavía más radical).

 

Estos son sus trece principios básicos, tal como están recogidos en la web (y tienda) oficial de la dieta:

 

1. Elimina el azúcar

 

Esto incluye el azúcar convencional, pero también las bebidas energéticas, la miel, el agave y todo lo que contenga fructosa.

 

2. Remplaza las calorías del azúcar con grasas saludables

 

Pero no cualquier grasa saludable. Asprey quiere que adquieras sus grasas saludables: mantequilla de vacas alimentadas con hierba (de al que él promociona), ghee, Brain Octane, Upgraded MCT oil o aceite de coco.

 

3. Elimina el gluten en cualquier forma

 

Esto incluye dejar de comer por completo pan, cereales y pasta. Tampoco se puede [Img #27970]remplazar estos cereales por sustitutos libres de gluten. Los carbohidratos no tienen cabida en la dieta “a prueba de balas”.

 

4. Elimina los cereales y los aceites derivados de estos

 

Ni maíz, ni soja  ni canola. Tampoco aceites de nuez, lino o cacachuete.

 

5. Elimina todos los aditivos sintéticos

 

Evita los colorantes y conservantes. También los edulcorantes y los aromatizantes artificiales.

 

6. Come cantidades significativas de carne alimentada con pasto

 

La carne de ternera, cordero o buey es la mejor. También puedes comer pescado, huevos y marisco.

 

7. Elimina las legumbres

 

Ni judías, ni garbanzos ni lentejas. Si no puedes aguantar sin comer judías puedes ponerlas a remojo, esperar a que germinen y entonces cocinarlas.

 

8. Elimina todos los lácteos procesados o pasteurizados

 

En la dieta “a prueba de balas” no están prohibidos los lácteos pero deben ser ecológicos y sin desgrasar. La leche sólo vale si es fresca.

 

9. Todo lo que comas debe ser ecológico y el pescado salvaje

 

Puedes comer también huevos y algo de cerdo, pavo o pato (aunque es peor que la roja).

 

10. Consume vegetales y frutas ecológicas

 

Debemos evitar cualquier daño que pueda hacernos la industria.

 

11. Cocina lentamente

 

Para cocinar ni frías ni uses el microondas, en la medida de lo posible cuece los alimentos a baja temperatura.

 

12. Limita el consumo de frutas a una o dos piezas al día

 

Como explica Asprey en The Telegraph “la fruta es un caramelo”, tiene mucha fructosa, no aporta la suficiente energía y causa hambre. Él, directamente, no la come.

 

13. Añade especias

 

Da sabor a tus platos con especias como el tomillo o el romero. Nunca utilices especias procesadas.

 

¿Tiene la dieta a prueba de balas una base científica?

 

Asprey asegura que para elaborar su dieta ha leído miles de investigaciones, ha estado más de 10 años trabajado con algunos de los nutricionistas más punteros y ha leído más de 150 libros sobre el tema. Está convencido de que sus consejos están plenamente respaldados por la ciencia (y en su página enlaza a decenas de estudios para demostrarlo). Y lo cierto es que lo están; pero el problema, como ocurre con todas las dietas milagro (y está dieta cumple punto por punto las características para colocarle esa etiqueta), es que Asprey mezcla churras con merinas.

 

Sin evidencia científica

 

 

Como llevan años advirtiendo destacados nutricionistas y cardiólogos, la evidencia científica apunta a que los consejos alimenticios que se han trasladado a la población en los últimos 50 años estaban errados. En resumidas cuentas: la grasa no es tan mala, los carbohidratos no son tan buenos y el azúcar es mucho peor de lo que creíamos. A simple vista, la dieta “a prueba de balas” se ajusta a estos preceptos, pero le puede su radicalidad y su extravagancia pseudocientífica –que campa a sus anchas en la tienda de la web, donde se venden todo tipo de cachivaches esotéricos–. 

 

 

“La investigación muestra que lo que influye en nuestra salud es la combinación total de alimentos y nutrientes que tomamos y no sólo una sola comida, nutriente o grupo de comidas”, explica en The Telegraph la doctora Celeste Naude, investigadora del Centre for Evidence-based Health Care. “Los riesgos de las grasas saturadas y los carbohidratos refinados no se excluyen mutuamente, coexisten en nuestra dieta junto a otros riesgos derivados, por ejemplo, de la ingesta de sodio, fibra, total de calorías, productos ultraprocesados…”  Algunos de los consejos de la dieta a prueba de balas pueden ser beneficios, pero pecan de simplistas, y otros son sencillamente una patraña. Aysper asegura, por ejemplo, que es preferible tomar arroz blanco que integral, pues este último tiene más “antinutrientes”, te deja comer mucha mantequilla pero nada de queso –¿por qué?– e insiste en que no debemos comer ningún alimento transgénico, como si esto tuviera algo que ver con la nutrición. 

 

 

Lo más paradójico de todo es que Asprey presume de haberse criado en un entorno altamente científico –sus padres, cuentan, se conocieron en el Proyecto Manhattan–, y haber orientado su trabajo basándose en sesudas investigaciones (aunque, como habrán adivinado, no tiene formación científica). El libro de Asprey tiene tanta literatura científica como el Necronomicón y, aunque se venda en la sección de libros de “No Ficción”, deberíamos alejarnos más de él que del peligroso libro del que hablaba siempre Lovecraft.

 

Fuente: DDT y El Confiencial

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