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Lunes, 4 septiembre 2017
El campeón olímpico y doble campeón de Hawaii explica cómo trabajó de manera mental para convertirse en un mejor triatleta

Frodeno: "En 2008 decidí sacar a la luz toda la basura mental que tenía almacenada"

Jan Frodeno señala el verano de 2008 como el momento en el que aprendió a ser un mejor triatleta. Hasta ese momento el alemán vivía en una tormenta mental constante: "Me sentía como un pelele. Tenía pensamientos de fracaso, pero a partir de ahí cambió mi enfoque. Dejé de guiarme por esos pensamientos y aprendí a a visualizar la competición de otra manera. El resultado fue que gané la medalla de oro en Pekín". 

 

 

 

 

 

 

Ese salto mental se tradujo en una mejora de sus resultados deportivos: "Desde entonces, he ganado el Ironman en Hawai dos veces, he ganado el Mundial de media distancia y he conseguido el récord de distancia ironman en Roth. He [Img #25450]sabido superar una lesión muy dura en el tendón de aquiles y he sabido manejar el agotamiento. Pero todo eso habría sido imposible sin volver a lo que pasó en el verano de 2008. Hay algunos rivales que son tan buenos como yo y entrenan igual o más. Por ejemplo, Sebastian Kienle tiene el mismo o más talento y entrena igual de duro pero fue tres minutos y medio más lento que yo en Hawai. Esa diferencia no creo que se deba a la diferencia de talento o al entrenamiento".   

 

 

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Reprogramación mental

 

 

 

Frodeno cree que la diferencia entre los grandes del triatlón y de cualquier deporte es como gestionan su cabeza: "En triatlón cuando llegas al punto límite, ya no decide el cuerpo más fuerte sino la cabeza más fuerte. Yo me he reprogramado continuamente desde 2008. La mala noticia de la larga distancia es dolorosa y la buena noticia es que se puede gestionar. Antes de 2008 mi carrera deportiva se [Img #25449]basaba en el dolor, siempre estaba nervioso antes de competir y caía en fantasías de perdedor. Me paré a preguntarme muchas cosas y decidí que tenía que empezar de nuevo. Me hice preguntas sobre mis miedos, mis debilidades, mis expectativas y las de mi entorno. ¿Era ese pelele que yo pensaba que era? Decidí sacar a la luz toda la basura mental que tenía almacenada. Tenía que acabar con esos pensamientos que me frenaban en momentos críticos de mi vida deportiva. Quería salir de esa habitación oscura, esa que me hacía que no disfrutara del entrenamiento". 

 

 

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El doble campeón en Hawaii tomó las riendas del cambio e introdujo soluciones: "Comencé a escuchar continuamente una cinta motivadora, trabajé con psicólogosy llegué a tratarme hasta con hipnosis. Aprendí que ese trabajo de madurez mental no era algo de una semana o un año sino era un trabajo para toda la vida. El subsconsciente es demasiado poderoso y hay que ser constante para combatirlo. Los deportistas saben que hay momentos de la competición en los que te estás agotado y te haces preguntas y hay que estar preparado para no dejarse caer en el pesimismo".

 

 

 

El poder de la mente

 

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El poder de la mente en un deporte como el triatlón de larga distancia es tan decisivo que Frodeno pone un ejemplo contundente: "Según un reciente estudio, el 50% de los espasmos musculares en competición no son algo físico sino llegan por la fatiga mental. En competición debes repetirte frases que te ayuden, que eviten esa fatiga mental. Estoy firmemente convencido de que mis mis dos victorias en Hawaii han llegado por este trabajo mental. Cada persona siente el dolor de manera diferente. Pero este dolor individual puede ser reprogramado". 

 

 

 

En ocasiones, sin embargo, Frodeno reconoce que el exceso de optimismo genera problemas: "Mi progreso mental me ha generado algún perjuicio. A veces exagero. A veces aparace el dolor y lo ignoro, pero puedepasar como en la lesión que tuve en 2016, en el que por no parar en el maratón me generé una lesión de dos meses. No supe medir ese dolor y esa lesión fue a más. Ignoré las señales [Img #25448]del cuerpo y me llegué a desmayar dos veces cuando entrenaba, pero es un caso concreto y a mí me ha hecho ser mucho mejor triatleta. Hay que saber tratar el dolor, saber ignorarlo y sacar a la luz todo lo que tenemos como oscuo en nuestro cerebro".     El triatleta alemán recomienda echar un vistazo al pasado y analizar las debilidades que se han cimentado en esos años: "Las lesiones psicológicas están muy bien guardadas en un archivo mental. No es fácil para triatleta profesional  el reconocer esas debilidades. Hay que saber despedirse de ciertas experiencias pasadas que son traumáticas y nos lastran".

 

 

Fuente: Stern.com

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