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Lunes, 12 junio 2017
Le pararon, arrebataron las llaves, las tiraron y perdieron y tuvo que acudir al Guardia Civil

16 ciclistas madrileños retienen al conductor de una furgoneta tras rozar una de las bicicletas

Al final fue solo un susto y una discusión que solventó la intervención de la Guardia Civil de Tráfico y leves retenciones, pero lo que queda del incidente es un motivo más para la reflexión sobre la seguridad vial de los ciclistas y el comportamiento de estos y de los demás conductores.

 

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El suceso ocurrido ayer en la carretera CL-601, en el tramo entre Segovia y La Granja de San Ildefonso, quizá no tenga esta consideración porque no hubo heridos, solo una máquina averiada. Pero pudo tenerla. La carretera tenía este sábado mucho tránsito; también el carril para bicicletas que discurre en paralelo desde Segovia capital hasta el Puente de Segovia, a la altura de la cola del embalse del Pontón Alto, donde termina. En sentido contrario, desde el puerto de Navacerrada hasta el puente, no hay carril-bici. Pero días como ayer, con calor y fin de semana, muchos ciclistas que suben y bajan la montaña.

 

 

 

"Nos pitaba pero íbamos circulando bien"

 

 

 

Un grupo de dieciséis ciclistas de la localidad madrileña de Alpedrete, varios del club El Cuestucho, habían decidido pasar el día en Segovia. Subieron el puerto de Navacerrada y, hacia las diez, pararon en La Granja de San Ildefonso para tomar un café y proseguir después por la CL-601 hasta la ciudad. Dos kilómetros más abajo, a la altura de la depuradora de aguas residuales del Real Sitio, ocurrió el incidente.

 

 

Según relataron los ciclistas, iban en paralelo, de dos en dos y con luces. "Casi desde que salimos de La Granja el conductor de un turismo que venía detrás empezó a pitarnos, como para que nos apartáramos, pero íbamos circulando bien", comentó uno de ellos.  Lo que pasó después quizá lo aclaren las diligencias iniciadas por la Guardia Civil, pero está confuso. Al parecer, el coche llegó a rozar una de las bicicletas, que resultó averiada, aunque el ciclista no llegó a caer (si hubiera caído el accidente podría haber sido grave). Pero sus compañeros de ruta se enervaron. Pararon y detuvieron al conductor del turismo. Y decidieron llamar a los agentes de Tráfico.

 

 

Tiraron las llaves a una matas y se perdieron

 

 

Antes de que llegaran discutieron el conductor y los ciclistas, y uno de estos cogió las llaves de contacto del coche («para que no se marchara», dijeron) y las tiró, con tan mala fortuna que cayeron entre unas matas y después no las encontraron. Llegó la Guardia Civil y calmó los ánimos, pero entre el coche detenido a mitad de la cuesta (en este tramo la carretera tiene pendiente y, al acercarse al puente, está delimitada con barreras de seguridad), los vehículos del cuerpo de seguridad y la grúa que llegó después para retirar el coche implicado (que no podía arrancar porque no tenía llave) se produjeron algunas leves retenciones durante casi tres cuartos de hora, aunque debidamente controladas por los agentes.

 

 

Los guardias hicieron el parte del incidente, las versiones cruzadas de los ciclistas y del conductor del coche y tomaron los datos de todos. Según parece, al final no hubo atestado porque las dos partes, que amenazaban con cruzarse sendas denuncias (por la pérdida de las llaves y por la rotura de la bici), llegaron a un acuerdo. 

 

 

Con todo, algunos de los madrileños que viajaban en bicicleta, y que lo hacen todos los fines de semana, expresaron su malestar porque este incidente "es uno de tantos". Comentaron que "con demasiada frecuencia, vivimos situaciones de peligro porque el resto de los conductores no respeta la distancia de seguridad de un metro y medio al adelantarnos, desconoce que podemos ir en grupo y muchos pierden la paciencia, poniéndonos en riesgo". Ayer mismo, alguno de ellos estuvo a punto de que un coche le tirase cuando bajaba el puerto de Navacerrada y le pasó "a treinta centímetros".

 

 

Fuente: Norte de Castilla

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